Crítica: “Battleship”

Peter Berg se atreve a emular a Michael Bay y su trilogía “Transformers” en esta curiosa y palomitera adaptación cinematográfica del famoso juego “Hundir la flota”. Sí, ese en el que de niños decíamos Agua-tocado-hundido como si nos fuera la vida en ello y al que jugábamos incluso con un trozo de papel. Como en todo blockbuster que se precie, los estudios se han asegurado las cartas más importantes para ganar en taquilla, a saber: Efectos especiales a la altura, aliens con navecitas y un reparto de lo más interesante.

Cuando comenzaron a salir datos sobre este estreno, todos nos preguntábamos qué argumento se podía sacar de un juego tan simple y los trailers desde luego no despejaban esta incógnita pero viendo la película sí que se pueden apreciar bastantes guiños al juego, algunos muy ingeniosos, la verdad. Tienen su gracia. La trama de todos modos no es para calentarse mucho la cabeza: Unos aliens intentan conquistar nuestro planeta y lo primero que se encuentran es una flota de barcos de la armada dispuestos a plantarles cara. A partir de ahí no es difícil imaginarse lo que viene después…

El reparto está encabezado por Taylor Kitsch, que vuelve a demostrar que un papel protagonista de estas características es demasiado para él. El chico no nos cae mal pero con su rol de gracioso no le llega ni a la suela al que interpretaba Shia LaBeouf en “Transformers”. Los otros dos papeles masculinos, los de Liam Neeson y Alexander Skarsgard son méramente anecdóticos aunque en la promoción que han hecho obvian este “pequeño” detalle. Una pena, porque el sensual Eric Northman de “True Blood” sí que puede tirar el sólo de este tipo de películas sin el más mínimo esfuerzo. Y las dos chicas de la película, Brooklyn Decker y Rihanna están sorprendentemente bien en sus respectivos papeles. La primera no aporta mucho pero al menos le han dado frases coherentes y no va luciendo cuerpazo gratuitamente (aunque lo tiene) y la segunda, pese a ser su primera experiencia cinematográfica no lo hace mal (aunque parece algo tensa a veces) y tiene su punto como tipa dura rollo Michelle Rodriguez.

Peter Berg como director demuestra una vez más su saber hacer y la experiencia que ha adquirido con películas como “El tesoro del amazonas”, “Hancock” o la genial “La sombra del reino”. Las escenas de acción son espectaculares y los efectos especiales a la altura con una excepción: La cara de los aliens, algo en lo que se podrían haber esforzado un poco más porque están peor hechos que los de “Soy Leyenda” que ya es decir. Por suerte están el 90% del tiempo con la máscara y el traje rollo “Halo” puestos así que no hay mayor problema.

Conclusión: “Battleship” (o Waterformers como la llama mi novio) es el primer blockbuster que nos llega este verano, un mes antes que en USA, lo cual es raro. Quizá sea porque planean convertirla en 3D allí. Desde luego hay varios planos pensados precisamente para este formato. Sea como sea es una película super entretenida, con unas escenas geniales y un montaje super acertado que va in crescendo desde la primera media hora de presentación y casi no para hasta el final. No será la mejor del verano, ni siquiera estará entre las diez mejores (con un poco de suerte) pero desde luego ha marcado un buen comienzo.

Nota: Después de los títulos de crédito hay sorpresa; Una escena (bastante larga además) que termina de rematar la película y da pie a una segunda parte (faltaría más). Así que si quereis saber cómo acaba todo realmente ya sabeis…

Nota: 6,2

Crítica: “Ira de titanes 3D”

Hace dos años exactamente, Louis Leterrier nos trajo “Furia de titanes (2010)”, remake del clásico ochentero que seguía las aventuras de Perseo, hijo de Zeus, un semidios abandonado cuando era un bebé, criado por pescadores y conocedor más tarde de su procedencia y su destino. La película no fue bien acogida por la crítica pero gracias al tirón que tiene Sam Worthington y a unos trailers muy prometedores, consiguió amasar la nada despreciable cantidad de 500 millones de dólares en todo el mundo. Con estos resultados una segunda parte era inevitable…

En “Ira de titanes” Perseo ha perdido a su mujer y cría a su hijo como un pescador más, siguiendo la tradición de su desaparecida familia adoptiva. Aunque hay una guerra inminente, todo marcha con tranquilidad hasta que Zeus es raptado por su hermano Hades y su otro hijo Ares, una peligrosa pareja que planea liberar a los titanes para recuperar su poder en la tierra. Perseo deberá entonces bajar a las profundidades de la tierra para salvar a su padre y tomar parte en la guerra.

Jonathan Liebesman es el encargado de dirigir este nuevo capítulo y ya nos temíamos que las escenas de acción no iban a ser tan espectaculares como en la primera parte. Sólo hay que ver el despropósito que fue “Invasión a la tierra” en la que los movimientos de cámara eran un puñetero caos y no nos dejaban apreciar nada. Esta vez ha mejorado considerablemente aunque desde luego otro hubiera sacado mucho más partido de la película y más con unos efectos especiales mucho mejores que en la primera entrega. Aún así me han gustado bastante algunas setpieces, en especial la de la lucha con la quimera (y ese pequeño pero inspirado plano secuencia de Perseo corriendo por los tejados y saltando encima del monstruo).

Los tres actores principales parecen más cómodos y más confiados que en “Furia de titanes”. Sam Worthington demuestra una vez más su carisma y su capacidad para interpretar al héroe de turno incluso con un guión que, seamos realistas, no es para tirar cohetes. Ralph Fiennes y Liam Neeson intentan dar coherencia ampliando la mitología de la franquicia y concluyen de alguna forma lo que empezaron hace dos años. Este último parece no querer parar de trabajar ni un sólo día y tiene pendientes varios estrenos más este año. Por mí perfecto porque es uno de los actores que más me gusta ver en pantalla. Tiene un talento y una presencia realmente increíbles.

Pero no todos vuelven: En el casting hay dos bajas, las dos femeninas. Gemma Arterton no pudo estar en esta secuela por problemas de agenda (Estaba grabando “Hansel y Gretel: Witch hunters”) así que lo que lo más fácil era eliminar a su personaje con un par de frases y una visita a su precaria lápida. No necesitábamos más. Alexa Dávalos tampoco estaba disponible pero su personaje sí que vuelve con el físico de Rosamund Pike. Un poco extraño este cambio pero tampoco importa demasiado porque Andrómeda no pinta demasiado en “Ira de titanes”, es sólo el punto femenino necesario entre tanta testosterona. Y es una pena porque su personaje, una líder guerrera, podría haber dado para mucho más.

Conclusión: “Ira de titanes” es una secuela muy digna. A mí personalmente me ha gustado y me ha entretenido más que la primera parte. Los efectos especiales esta vez están a la altura (casi siempre) y el guión intenta no liar tanto al espectador aunque el folletín familiar que tienen Perseo y los suyos se las trae. Es divertido no obstante. Desde luego no es el blockbuster del verano ni mucho menos pero no está nada mal. Eso sí, absteneros los que no pudisteis soportar “Furia” ya que ésta al fín y al cabo es más de lo mismo. Por mi parte no me importaría que cerraran la trilogía dentro de un par de años…

Nota: 7

Crítica: “Infierno blanco”

Dos años después de la adaptación cinematográfica de “El equipo A” y repitiendo con Liam Neeson, Joe Carnahan vuelve con “Infierno blanco”, una película en la que seguimos por Alaska a los supervivientes de un accidente de avión, que tienen que sobrevivir a una amenaza aún peor que el hambre y el frío: Una manada de lobos que acechan e intentan proteger su territorio a dentelladas.

Bajo esta interesante premisa comienza la película y lo primero que llama nuestra atención es la forma en que está rodada, con muchos primeros planos y cámara al hombro. Comenzamos en el avión y desde ese momento el director consigue hacernos sentir que estamos con ellos, que somos uno más del grupo que no se imagina lo que está por venir. El accidente es así mismo muy real, casi podemos ver lo que el protagonista está viendo mientras el aparato se estrella en medio de la nada. A partir de aquí, el grano en la fotografía es excesivo y el blanco de la nieve parece gris en muchas ocasiones (como si hiciera referencia al título original). Joe Carnahan no quiere planos preciosistas ni que nos maravillemos con las vistas de las montañas o la nieve virgen; los supervivientes están pasando su peor momento y así, tan sutil e inteligentemente, consigue que empaticemos con ellos y con su terrible situación. Desde luego la película no va a lucir nada en Blu ray pero esta decisión tiene un porqué y realmente cumple su cometido así que nada que objetar.

Liam Neeson lidera un pequeño grupo de supervivientes entre el que destaca un irreconocible Dermot Mulroney (atrás quedó su atractivo y su forma física para parecerse al mismísimo Steven Spielberg con esa gorra y esas gafas) Frank Grillo o Dallas Roberts (el hermano de Julianna Margulies en “The good wife”). De Liam qué podemos decir que no salte a la vista, que está espectacularmente bien a sus 60 años y que tiene una fuerza y un carisma que traspasa la pantalla. Ya nos dejó a todos alucinados con su papel de héroe de acción en “Venganza” (me muero de ganas de ver su secuela) y en “Infierno blanco” consigue de nuevo mantenernos en vilo y hacernos sufrir ante las dificultades que van surgiendo en el difícil viaje que tiene por delante.

Respecto al tema de los lobos, comentar que por primera vez desde “Tiburón” consigue una película de animales asesinos dar miedo y poner los pelos de punta. Casi todas llegan a ser entretenidas e incluso inquietantes pero desde luego no recuerdo ninguna que se le acerque a ésta aparte del gran éxito de Spielberg. La escena en la que los protagonistas le ofrecen a la invisible manada la cabeza de uno de los suyos y comienzan los aullidos es escalofriante. Además Joe Carnahan intenta no mostrar los lobos a no ser que sea absolutamente necesario, en persecuciones o cuando se acercan para intimidar a sus invasores, lo que les da un aire casi místico y mucho más aterrador. Llegamos a verlos no como perros grandes y fieros sino como monstruos poderosos que están jugando con ellos.

El montaje es otro acierto ya que desde el accidente de avión (minuto 10 como mucho) no dejan de pasar cosas ni un sólo momento, ni siquiera cuando los protagonistas están bajo el amparo de la luz de la fogata. También llama la atención la ausencia casi total de la banda sonora, con el fin de hacer el conjunto más frío y real.

Conclusión: “Infierno blanco” es un peliculón que nos ha sorprendido muy gratamente. Es diferente y arriesga en algunos aspectos muy concretos que hacen que el conjunto mejore mucho. Además la sensación que tenemos de ella va ganando días después de haberla visto. Los 48 millones de recaudación que lleva en USA me parecen insuficientes por muy “R” que sea; Teniendo a Liam Neeson al frente debería haber llegado a los 70 por lo menos. De todos modos ya han recuperado los escasos y muy bien aprovechados 25 de presupuesto. Por cierto, hay una escena de unos 10 segundos después de los títulos de crédito. Avisados estais.

Nota: 8,2