Mi nuevo blog: Otra noche en vela. Os espero!

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Crítica: “Los juegos del hambre”

Muchos la definen como la película del año y es verdad que una nueva fiebre tan repentina ha sorprendido a todos. Y más con la saga Crepúsculo aún vigente aunque a punto de terminar (a Dios gracias) y la de Harry Potter (Que Rowling me perdonde por ponerlas en la misma frase) aún en nuestra memoria y nuestro corazoncito cinéfilo. Lo que está claro es que algo tiene la saga de Suzanne Collins, que ha vuelto a llevar al cine en masa a los adolescentes de todo el mundo. Ya desde los castings comenzó el hypeo y la gente opinaba sobre los posibles candidatos por lo que los de Lionsgate ya debían ir viendo que “Los juegos del hambre” iba a ser un pelotazo de los grandes. Y así ha sido finalmente.

Lo primero que me ha llamado la atención es lo terriblemente mal dirigida que está la película. Gary Ross ha cometido el error garrafal de intentar emular a Paul Greengrass con esa cámara al hombro en las escenas de acción (y en muchas otras también :-S). Olvidaos de distinguir gran cosa siempre que haya una lucha, una carrera o un enfrentamiento. Me parece muy bien que intente sugerir el punto de vista de Katniss igual que en los libros (que están contados en primera persona) pero no si con ello vas a privar al espectador de poder disfrutar de la película, digo yo.

Otra cosa que ya todos sabíamos pero que quizá muchos nos negábamos a aceptar inconscientemente es que la violencia está tan sólo sugerida para que hasta un niño de 2 años pueda verla en EEUU (porque aquí pasamos de todas esas chorradas bastante). Esto hace que uno de los puntos fuertes que tenía la historia se eche a perder completamente. Y es una pena, la verdad.  

En el casting brilla en todo su esplendor Jennifer Lawrence, que se come la pantalla en cada plano y transmite con cada gesto. Vamos que se mete al público en el bolsillo con un talento que yo personalmente no le había terminado de apreciar en “X-men: First class”. Pero sí, la chica es una actriz impresionante (Ya podría aprender cierta colmillera que es más sosa que un yogurt de agua…) y su Katniss es tal y como Suzanne Collins describe: Fría, arriesgada y valiente. Toda una heroína, vaya. El triángulo protagonista lo completan Liam Hemsworth y Josh Hutcherson, aunque el primero sale máximo cinco minutos en total. Yo personalmente habría preferido un intercambio de papeles porque nunca he aguantado a Hutcherson pero también es cierto que es mucho mejor actor, las cosas como son.

Y en el maravilloso mundo de los secundarios tenemos para elegir, desde una genial Elizabeth Banks a un apagado aunque resultón Lenny Kravitz pasando por Stanley Tucci o Woody Harrelson, que han sabido contenerse cuando todo parecía indicar que serían la mar de histriónicos. Me ha encantado ver también a Isabelle Fuhrman, la niña que nos encandiló a mi novio y a mí con su papel maligno en “La huérfana”. Ha dado un estirón muy bueno, está muy guapa por lo que espero que continúe su carrera con otros papeles. Desde luego el de psicópata está claro que lo domina.

Respecto al montaje, metraje y demás decir que las dos horas y veinte no se hacen largas para nada. La presentación de personajes ocupa casi la mitad de la película pero curiosamente está tan bien contada que la prefiero a la parte del concurso como tal. Como en toda adaptación hay cambios e incluso algún personaje como el de Seneca Crane hace acto de presencia antes de tiempo pero en general es increíblemente fiel a su equivalente literario. Yo desde luego me había imaginado así la cornucopia o el aspecto del vestuario de los tributos (tan extensamente descritos por Collins). Por cierto, me ha gustado la trama del distrito 11, gracias también a la pequeña Rue (que ofrece el único momento emotivo de la película). Además los efectos especiales están a la altura para tener un presupuesto de 70 millones de dólares (un presupuesto medio para un blockbuster así).

Conclusión: “Los juegos del hambre” es la típica película pensada para los fans de los libros. Todos los fieles seguidores de las aventuras de Katniss disfrutarán de lo lindo con los detalles (los que deje apreciar el frenético movimiento de cámaras del director) y sin duda se quedarán con ganas de más. A mí me ha gustado en un principio, no puedo negarlo aunque es la típica película que vas recordando peor según pasan los días. Me ha pasado lo mismo que con el libro, que me enganchó y me entretuvo pero no me dejó ningún tipo de huella ni de poso ni nada por el estilo. Vamos que creo que los más de 350 millones de dólares que lleva recaudados me parecen injustificados ya que, sin ser una mala película, dista mucho de ser una maravilla o una must-see de esas que afortunadamente aparecen cada año en nuestras pantallas. En dos palabras: Cine Kleenex, de usar y tirar.

Nota: 5,5

Crítica: “Battleship”

Peter Berg se atreve a emular a Michael Bay y su trilogía “Transformers” en esta curiosa y palomitera adaptación cinematográfica del famoso juego “Hundir la flota”. Sí, ese en el que de niños decíamos Agua-tocado-hundido como si nos fuera la vida en ello y al que jugábamos incluso con un trozo de papel. Como en todo blockbuster que se precie, los estudios se han asegurado las cartas más importantes para ganar en taquilla, a saber: Efectos especiales a la altura, aliens con navecitas y un reparto de lo más interesante.

Cuando comenzaron a salir datos sobre este estreno, todos nos preguntábamos qué argumento se podía sacar de un juego tan simple y los trailers desde luego no despejaban esta incógnita pero viendo la película sí que se pueden apreciar bastantes guiños al juego, algunos muy ingeniosos, la verdad. Tienen su gracia. La trama de todos modos no es para calentarse mucho la cabeza: Unos aliens intentan conquistar nuestro planeta y lo primero que se encuentran es una flota de barcos de la armada dispuestos a plantarles cara. A partir de ahí no es difícil imaginarse lo que viene después…

El reparto está encabezado por Taylor Kitsch, que vuelve a demostrar que un papel protagonista de estas características es demasiado para él. El chico no nos cae mal pero con su rol de gracioso no le llega ni a la suela al que interpretaba Shia LaBeouf en “Transformers”. Los otros dos papeles masculinos, los de Liam Neeson y Alexander Skarsgard son méramente anecdóticos aunque en la promoción que han hecho obvian este “pequeño” detalle. Una pena, porque el sensual Eric Northman de “True Blood” sí que puede tirar el sólo de este tipo de películas sin el más mínimo esfuerzo. Y las dos chicas de la película, Brooklyn Decker y Rihanna están sorprendentemente bien en sus respectivos papeles. La primera no aporta mucho pero al menos le han dado frases coherentes y no va luciendo cuerpazo gratuitamente (aunque lo tiene) y la segunda, pese a ser su primera experiencia cinematográfica no lo hace mal (aunque parece algo tensa a veces) y tiene su punto como tipa dura rollo Michelle Rodriguez.

Peter Berg como director demuestra una vez más su saber hacer y la experiencia que ha adquirido con películas como “El tesoro del amazonas”, “Hancock” o la genial “La sombra del reino”. Las escenas de acción son espectaculares y los efectos especiales a la altura con una excepción: La cara de los aliens, algo en lo que se podrían haber esforzado un poco más porque están peor hechos que los de “Soy Leyenda” que ya es decir. Por suerte están el 90% del tiempo con la máscara y el traje rollo “Halo” puestos así que no hay mayor problema.

Conclusión: “Battleship” (o Waterformers como la llama mi novio) es el primer blockbuster que nos llega este verano, un mes antes que en USA, lo cual es raro. Quizá sea porque planean convertirla en 3D allí. Desde luego hay varios planos pensados precisamente para este formato. Sea como sea es una película super entretenida, con unas escenas geniales y un montaje super acertado que va in crescendo desde la primera media hora de presentación y casi no para hasta el final. No será la mejor del verano, ni siquiera estará entre las diez mejores (con un poco de suerte) pero desde luego ha marcado un buen comienzo.

Nota: Después de los títulos de crédito hay sorpresa; Una escena (bastante larga además) que termina de rematar la película y da pie a una segunda parte (faltaría más). Así que si quereis saber cómo acaba todo realmente ya sabeis…

Nota: 6,2

Crítica: “La fría luz del día”

Este es uno de esos casos en los que un trailer cumple su función de vender el producto hasta el punto de engañar con todas las de la ley. Si a esto le sumamos un trío protagonista de lo más atractivo para cualquier aficionado al cine de acción o ciencia-ficción, nos encontramos con unos cuantos euros menos en el bolsillo y una entrada para una película que es ante todo decepcionante.

La trama gira en torno a un joven cuya familia es secuestrada durante unas vacaciones en España y dispone solamente de unas horas para resolver el problema. Antes tendrá que desentrañar un oscuro secreto de su padre. Al mismo tiempo que intenta rescatar a los suyos descubrirá una conspiración del gobierno.

Parecía que ésta iba a ser una oportunidad única para ver los lugares más emblemáticos de Madrid con la calidad técnica que ofrece el cine americano, con una fotografía digna (que los españoles muy muy pocas veces hemos conseguido) y con unos actores importantes correteando por esos lugares tan cercanos y tan familiares. Pues NO. Nada más lejos de la realidad ya que la fotografía de Remi Adefarasin es uno de los (muchos) fallos garrafales que tiene la película.

Otro es el guión, horrible de principio a fin. La trama no se sostiene por ningún lado y hace que después de cuarenta minutos la película se haga bastante pesada. Además el mcguffin (ese elemento aparentemente clave para la trama pero que en realidad no nos importa qué leches sea con tal de que haga moverse a los personajes, la maleta en este caso) está fatal usado, de una manera tan torpe que más que ayudar a la película, termina de destrozar lo que ya de por sí era un producto de lo más flojo.

El director, bastante novel ya que sólo ha dirigido “JCVD” y algunos cortos, sorprende con algunos planos muy originales (sabe usar los espejos de una forma envidiable) y algunas set pieces muy resultonas para el poco presupuesto con el que contaba pero de poco nos sirve, la verdad ya que ni siquiera Sigourney Weaver interpretando a la mala de la película ni la presencia e innato atractivo del próximo Superman consiguen salvar la película. Y los pocos puntos que consiguen los protagonistas los pierde Oscar Jaenada con un papel sencillamente ridículo (como casi siempre, vamos). Verónica Echegui no está mal y desde luego tiene su público así que no habrá muchas quejas al respecto.

Conclusión: “La fría luz del día” es la típica película que promete mucho pero que se queda en nada. A priori tenía recursos y puntos a favor más que suficientes para ofrecernos un entretenimiento digno pero en esta ocasión no ha sido posible. Podrían salvarse algunas escenas y, desde luego nos hemos topado con cosas mucho peores pero no aprueba ni de coña. Al menos podemos disfrutar de Sigourney Weaver una vez más (aunque su papel está desaprovechado) y podemos confirmar que Henry Cavill va a ser un Superman excepcional, cercano y carismático (si Zack Snyder lo permite…). En resumen, una que os podeis ahorrar tranquilamente, que además no está el asunto para malgastar a lo tonto.

Nota: 3

Crítica: “Al borde del abismo”

Asger Leth debuta en el cine dirigiendo este thriller protagonizado por el incombustible Sam Worthington, la emergente Elizabeth banks (a la que veremos próximamente en “Los juegos del hambre”) y el desmejorado Edward Burns. La trama gira en torno a Nick Cassidy, un antiguo agente de policía que se escapa de la cárcel y se dirige al Hotel Roosevelt de Nueva York. Al subirse a la cornisa de uno de los pisos más altos, pone en peligro mucho más que su vida. La ciudad entera está a punto de quedarse paralizada, incluidos ciertos individuos que guardan grandes secretos.

A pesar de ser un recién llegado, el director se muestra bastante eficaz en general. El montaje tiene algún pequeño momento de bajón aunque nada importante y el comienzo del relato puede resultar algo brusco. Las escenas de acción no son nada del otro mundo aunque hay que reconocer que tiene mérito mantener la tensión durante hora y media con un protagonista plantado en una cornisa.

Los actores están correctos, nada destacable salvo quizá Jamie Bell y su compañera Génesis Rodriguez, más que nada porque sus personajes le dan al espectador un respiro con unas escenas mucho más dinámicas (al más puro estilo “Ocean’s eleven” o “Mision: Imposible”) que las que pueden ofrecer Sam Worthington y Elizabeth Banks. El guión consigue crear y mantener la intriga hasta el final, algo imprescindible para que un película así funcione.

Conclusión: No hay mucho más que contar, que “Al borde el abismo” es una película entretenida sin más pretensiones que las de hacer pasar un buen rato al espectador. Lo consigue sin problemas gracias a que tiene casi todos los elementos que esperamos ver en una película de estas características: Una idea interesante, algo de acción y un buen reparto. Comprendo que no haya sido un éxito de taquilla pero quizá debería haber pasado algo menos desapercibida. No es tan brillante como “Los próximos tres días” (también con Elizabeth Banks) pero aprueba sin problemas.

Nota: 6

Crítica: “Ira de titanes 3D”

Hace dos años exactamente, Louis Leterrier nos trajo “Furia de titanes (2010)”, remake del clásico ochentero que seguía las aventuras de Perseo, hijo de Zeus, un semidios abandonado cuando era un bebé, criado por pescadores y conocedor más tarde de su procedencia y su destino. La película no fue bien acogida por la crítica pero gracias al tirón que tiene Sam Worthington y a unos trailers muy prometedores, consiguió amasar la nada despreciable cantidad de 500 millones de dólares en todo el mundo. Con estos resultados una segunda parte era inevitable…

En “Ira de titanes” Perseo ha perdido a su mujer y cría a su hijo como un pescador más, siguiendo la tradición de su desaparecida familia adoptiva. Aunque hay una guerra inminente, todo marcha con tranquilidad hasta que Zeus es raptado por su hermano Hades y su otro hijo Ares, una peligrosa pareja que planea liberar a los titanes para recuperar su poder en la tierra. Perseo deberá entonces bajar a las profundidades de la tierra para salvar a su padre y tomar parte en la guerra.

Jonathan Liebesman es el encargado de dirigir este nuevo capítulo y ya nos temíamos que las escenas de acción no iban a ser tan espectaculares como en la primera parte. Sólo hay que ver el despropósito que fue “Invasión a la tierra” en la que los movimientos de cámara eran un puñetero caos y no nos dejaban apreciar nada. Esta vez ha mejorado considerablemente aunque desde luego otro hubiera sacado mucho más partido de la película y más con unos efectos especiales mucho mejores que en la primera entrega. Aún así me han gustado bastante algunas setpieces, en especial la de la lucha con la quimera (y ese pequeño pero inspirado plano secuencia de Perseo corriendo por los tejados y saltando encima del monstruo).

Los tres actores principales parecen más cómodos y más confiados que en “Furia de titanes”. Sam Worthington demuestra una vez más su carisma y su capacidad para interpretar al héroe de turno incluso con un guión que, seamos realistas, no es para tirar cohetes. Ralph Fiennes y Liam Neeson intentan dar coherencia ampliando la mitología de la franquicia y concluyen de alguna forma lo que empezaron hace dos años. Este último parece no querer parar de trabajar ni un sólo día y tiene pendientes varios estrenos más este año. Por mí perfecto porque es uno de los actores que más me gusta ver en pantalla. Tiene un talento y una presencia realmente increíbles.

Pero no todos vuelven: En el casting hay dos bajas, las dos femeninas. Gemma Arterton no pudo estar en esta secuela por problemas de agenda (Estaba grabando “Hansel y Gretel: Witch hunters”) así que lo que lo más fácil era eliminar a su personaje con un par de frases y una visita a su precaria lápida. No necesitábamos más. Alexa Dávalos tampoco estaba disponible pero su personaje sí que vuelve con el físico de Rosamund Pike. Un poco extraño este cambio pero tampoco importa demasiado porque Andrómeda no pinta demasiado en “Ira de titanes”, es sólo el punto femenino necesario entre tanta testosterona. Y es una pena porque su personaje, una líder guerrera, podría haber dado para mucho más.

Conclusión: “Ira de titanes” es una secuela muy digna. A mí personalmente me ha gustado y me ha entretenido más que la primera parte. Los efectos especiales esta vez están a la altura (casi siempre) y el guión intenta no liar tanto al espectador aunque el folletín familiar que tienen Perseo y los suyos se las trae. Es divertido no obstante. Desde luego no es el blockbuster del verano ni mucho menos pero no está nada mal. Eso sí, absteneros los que no pudisteis soportar “Furia” ya que ésta al fín y al cabo es más de lo mismo. Por mi parte no me importaría que cerraran la trilogía dentro de un par de años…

Nota: 7

Rincón de Lectura: “Todo oscuro, sin estrellas” – Stephen King

Ayer mismo me terminé “Todo oscuro, sin estrellas” lo penúltimo de Stephen King, ya que acaba de publicar nueva novela, “22/11/63” (con este hombre es un no parar). He de decir que después de la pequeña decepción que me supuso “Después del anochecer” me ha sorprendido gratamente esta colección de novellas (escritos más largos que un relato y menos que una novela). Como el mismo King subraya, son historias de gente ordinaria en situaciones extraordinarias pero bajo un trasfondo de lo más oscuro y asfixiante. Paso a comentaros brevemente una por una:

1922. Un granjero asesina a su esposa con la ayuda de su hijo ya que esta quería vender unas tierras de su propiedad adyacentes a la granja familiar. Pero lo peor está por llegar ya que después del cruel y torpe asesinato vienen los remordimientos, el rencor y las consecuencias que todo esto conlleva. “1922” está escrito en forma de diario o más bien, la confesión del protagonista. Es el más largo de los cuatro y uno de los que mejor consigue plasmar esa angustia, esa sensación de caer en un hoyo cada vez más profundo, mientras nos enteramos de los terribles sucesos que les van sucediendo a los protagonistas. Es un buen comienzo ya que nos da una idea de lo que nos espera después y atrapa de forma casi alarmante.

Camionero grande. Una escritora de novelas de misterio sufre una terrible violación y posterior intento de asesinato por parte de un camionero que, aparantemente, se detenía para ayudarla a reparar un pinchazo. Había leído que la escena de la violación era demasiado cruda o desagradable pero qué va, nada a lo que Stephen King no nos tenga ya más que acostumbrados. Lo “peor” o más escalofríante del relato son un par de giros que acentúan el espíritu o leit motif del libro: La oscuridad que es capaz de albergar el ser humano en determinadas circunstancias. Me gustó mucho la parte “La extraña que hay en ti”, tan parecida a la película de Jodie Foster que el autor lo reconoce haciendo varios guiños a ella (y a otras del mismo género), con ese aire desenfadado y natural que tanto nos gusta de él. La historia de Tess engancha desde la primera línea hasta la última. Me ha parecido la mejor junto a “Un buen matrimonio”.

Una extensión justa. Trata sobre un hombre enfermo terminal al que se le da la oportunidad de tener una extensión de vida de mínimo 15 años a cambio de pasarle su dosis de desgracias a otro. Éste tercer escrito es el que menos me ha gustado y el que más ganas tenía de terminar mientras lo estaba leyendo. La indiferencia de Streeter mientras ve lo que le está haciendo, no sólo al hombre que odia sino a sus más allegados, me pareció surrealista y bastante agobiante. Además el autor aporta demasiados datos soltados como cañonazos, uno detrás de otro. Yo desde luego no podría hacer algo así…

Un buen matrimonio. En la historia que sirve para cerrar el libro,  el autor se pregunta cómo actuaría uno al descubrir que su pareja es un asesino en serie. Una vez más se pone de manifiesto lo que el ser humano es capaz de ocultar a los demás, incluso a la pareja con la que has convivido varias décadas y de la que has llegado a conocer todo tipo de detalles y pequeñas manías. Esto último se retrata de forma magistral en una breve introducción. “Un buen matrimonio” me ha parecido brillante y sumamente interesante, con su dosis de tensión, de diálogos geniales y una resolución inmejorable. Si tuviera que escoger una, me quedaría con esta. Sin duda.

Conclusión: “Todo oscuro, sin estrellas” es la confirmación de que aún queda bastante del Stephen King de los comienzos, ese que consigue enganchar al lector desde la primera línea. Me ha gustado la cohesión que tienen las cuatro historias, que consiguen formar parte de un todo más que en cualquiera de sus otras colecciones de relatos. Y esto lo consigue la oscuridad consigue transmitir y que se impregna como la gasolina en cada una de ellas. En general es un libro duro, de esos que necesitas dejar reposar. También es muy cercano y muy simple, como acostumbra a ser Stephen King, por lo que resulta aún más impactante. Indispensable para los millones de fans del autor pero también para cualquier apasionado de los relatos cortos que guste de pasar un “mal rato”. A mí me encanta, desde luego.