Crítica: “War Horse (Caballo de batalla)”

El año pasado Steven Spielberg volvió con fuerza después de recibir su somanta de palos particular por “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”. Desgraciadamente este tampoco ha sido su año y no ha recibido el reconocimiento que se merecía, ni por “Tintín” ni por “War Horse”. Las dos se han quedado en los 75 millones en USA aproximadamente (aunque internacionalmente la primera ha sido una auténtica bomba). Además no le han nominado al Oscar a Mejor director por “War Horse” y “Tintín” no se encuentra entre las candidatas a la mejor película de animación. Otro par de insultos a nuestra inteligencia que nos lanzan los responsables de la Academia. Estamos acostumbrados.

Pero estábamos con “War horse”… Una película que nos cuenta la vida de un caballo y su muchacho, justo como el título del capítulo de “Las crónicas de Narnia” de C. S. Lewis. Y es que en la película de Spielberg, Joey es el auténtico protagonista, un caballo de batalla que irá pasando de mano en mano, superando los obstaculos que le depara la guerra y ayudando a las personas con las que se encuentra. El animal realmente parece tener magia y no le hace falta hablar para transmitir. Las relaciones que se crean durante su viaje son todas emocionantes y enternecedoras. Sólo Spielberg podía dotar a esta historia de esa magia que traspasa la pantalla y te llega directamente al corazón.

El director está totalmente inspirado (una vez más). Es capaz de crear una auténtica obra maestra ayudado por un guión brillante, el flamante score de John Williams y una fotografía simplemente espectacular (Janusz Kaminski no se ha pasado con el grano esta vez, se ha portado bien).

Los actores están muy bien en general. Eso sí, es innegable que Jeremy Irvine es el descubrimiento más importante y va a dar mucho de qué hablar en un futuro próximo. Entre las caras conocidas podríamos destacar a Emily Watson, David Thewlis (Mi querido profesor Lupin) o incluso Benedict Cumberbatch (qué bien va a hacer de extraterrestre en Star trek 2 con esa cara tan extraña…). Y entre las nuevas aportaciones destaca sin duda Celine Buckens (Emilie) con un personaje breve pero imposible de olvidar.

Las dos horas y media de metraje pueden parecer excesivas pero una vez que entramos en el mundo de Joey y su criador Albert, los minutos se pasan volando entre las notas de John Williams y los movimientos de cámara tan únicos de Spielberg. Si tuviera que poner un pero al metraje, diría que la historia de los hermanos es la que ralentiza más el conjunto pero no sobra ni se hace pesada.

Conclusión: Poco me queda por decir que no haya dicho ya, que “War Horse” es imprescindible. Espectacular desde el primer fotograma hasta el último. Steven Spielberg se enamoró de la historia cuando vio la obra de teatro y se propuso enamorarnos a todos haciendo esta película. Conmigo desde luego lo ha conseguido.

Nota: 9,3