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Crítica: El inocente (The Lincoln lawyer)

Matthew Mcconaughey se ha puesto a las órdenes de Brad Furman para protagonizar “El inocente” (The Lincoln lawyer), un drama judicial en el que interpreta a un abogado que trabaja en los límites de la ley y acepta hacerse cargo de un caso de un niño rico. Todo muy simple en apariencia hasta que empieza a investigar y descubre que el asunto está estrechamente relacionado con otro caso importante que no pudo resolver satisfactoriamente en su momento. El peligro a partir de ese momento comienza a tomar forma y a acechar al abogado y a sus más allegados…

 “El inocente” llama la atención por su espectacular reparto, en el que destaca un Mcconaughey que se ha propuesto ser serio y demostrar lo increíblemente buen actor que es (quizá lo notemos más por todos los papeles chorra que ha hecho anteriormente). Su caracter canalla y carismático le da consistencia al protagonista y engancha desde la primera escena (un plano secuencia bastante majo, por cierto).

Pero además de Matthew tenemos a Marisa Tomei que está estupenda, así sin pasar por el quirófano y mostrando sus años. Su papel existe casi exclusivamente para que el protagonista tenga miedo de perderla a ella y a su hija en un momento dado pero aún así aprovecha sus minutos en pantalla. Ryan Philippe también está muy convincente en su papel de niño rico que acaba por ser algo totalmente diferente de lo que parecía en un principio y William H. Macy, bastante más secundario, está bastante desaprovechado (ya tendrá su momento de gloria cuando gane el Emmy por “Shameless” en la próxima gala).

El guión de la película se aleja bastante del estilo serie de Tv ya que en sus casi dos horas de metraje se encarga de desarrollar múltiples tramas engarzándolas de una forma inteligente aunque un poco confusa a veces.

Conclusión: “El inocente” es una película interesante y entretenida en general. Lo mejor, sorprendentemente, es Matthew Mcconaughey en un papel que recuerda a su fantástico personaje en “Tiempo de matar”. El caso judicial acaba siendo, como he mencionado antes, algo confuso con tantos nombres y tantos porqués pero eso es señal de que hay algo que contar y que vamos a encontrar varios giros argumentales que harán que la película mantenga el nivel.

Nota: 7

Eurovisión 2011: Azerbaiyán gana el Festival. España vuelve a bajar y consigue el puesto 23 con 50 puntos…

Azerbaiyán ha logrado ganar el festival de Eurovisión después de tan sólo cuatro años de participación (Ha sido el último país en entrar en el concurso junto a San Marino). Es cierto que ha sido una auténtica sorpresa que ganara el dúo formado por Ell y Nikki pero el país al que representan llevaba una trayectoria tan espectacular que yo ya sabía que iban a conseguir una victoría más pronto que tarde; Nunca han bajado del top 10 y hace dos años consiguieron un tercer puesto con Aysel y Arash y su cañera “Always” (y si Safura no hubiera desafinado como una perra el año pasado hubiera conseguido algo más que un quinto puesto). El caso es que parece que los astros se alinearon y consiguieron que este joven dúo fuera el más votado ya que ni siquiera fueron los primeros de su semifinal y en las apuestas eran terceros.

Italia, después de su larga ausencia consiguió una segunda posición, haciendo bajar a Suecia en el último momento (ni siquiera la plata pudo llevarse el pobre Eric Saade). No entiendo qué le habrán visto a Italia este año porque a mí me pareció una de las peores canciones de la noche pero bueno… También fue decisivo el orden de participación ya que Suecia quedó bastante eclipsada saliendo a escena justo después de Irlanda y lo mismo le pasó a Estonia con Suecia. Los tres estuvieron genial (Estonia lo hizo mejor en la semifinal, eso sí) y yo estaba completamente seguro de uno de ellos iba a ganar pero ESC es imprevisible…

Los chicos de Blue desafinaron todo lo posible y los agudos de Lee Ryan no pudieron escucharse porque no llegaba ni de coña así que consiguieron la undécima posición, quedando justo por debajo de Lena que ofreció una actuación impecable, con una escenografía espectacular (una de las más originales de la noche) y una canción atrevida y diferente.

 

 

 

 

 

En cuanto a España… Lo de siempre, puesto 23 y gracias a los 12 puntos de Portugal y Francia (una agradable sorpresa que nos vuelvan a votar). La coreografía fue de vergüenza ajena, una especie de revisión del baile del gorila + “hagamos el avioncito” con un fondo de palmeras terrible. Eso sí, Lucía estuvo a la altura vocalmente pero con esa canción no se podía esperar mucho más…

En fín que el año que viene Eurovisión se traslada a Bakú, capital de Azerbaiyán. Quizá tengamos algo más de suerte allí (si es que nos decidimos a llevar algo digno). Yo me muero de ganas de volver a ver una votación emocionante en la que España quede al menos entre los tres primeros y no medio muerta arañando unos pocos puntos que consigue de rebote. Lo conseguiremos cuando realmente lo quiera Tve…