Crítica: El sicario de Dios (Priest)

Scott Stewart repite tan sólo un año después de “Legión” con Paul Bettany como actor principal en “El sicario de Dios”, una adaptación del comic del coreano Hyung Min-Woo. La trama de “Priest” nos transporta a un mundo futurista en el que se libra una encarnizada lucha contra los vampiros y la sociedad ha optado por proteger sus ciudades ante la imposibilidad de acabar con tan salvaje amenaza. La iglesia domina casi cada segundo de las vidas de los ciudadanos, cual Gran Hermano de Orwell en “1984”, y los sacerdotes, unos guerreros que mantenían a salvo el mundo, han pasado a ser casi repudiados por aquellos a quienes protegían. Así se nos presenta Paul Bettany, que acaba de descubrir que su sobrina ha sido secuestrada por los vampiros y decide abandonar la seguridad de la ciudad para iniciar una misión de rescate junto al novio de la joven.

La película destaca ante todo por ser un espectáculo entretenidísimo, un cocktail con innumerables referencias al cine más popular, desde los spaghetti western a los más recientes films y series de vampiros (De hecho ahí tenemos al gran Stephen Moyer de “True Blood” haciendo un encantador guiño al espectador). Además, Scott Stewart dirige con eficacia y nos otorga varios momentos estelares, por ejemplo los geniales títulos de crédito estilo comic (que empiezan a dar sabor a novela gráfica ya desde el comienzo) o el apoteósico final en el tren.

Entre los actores destaca sin ninguna duda Paul Bettany, más atractivo cada año que pasa y también mejor actor ya que es capaz de interpretar cualquier papel que se le ponga por delante, no importa lo extraño que pueda parecer en un principio, él parece saber cómo darle credibilidad. También está maravillosa Maggie Q interpretando a otro de los sacerdotes que aún luchan contra los vampiros. No podría estar más de acuerdo con mi novio cuando dijo que ojalá ella hubiera sido uno de los Ángeles de Charlie y no Lucy Liu. Después de ver esta película (y La jungla 4.0) está claro que hubiera sido un ángel muchísimo mejor.

También tenemos a Karl Urban, el actor que aparece cuando menos lo esperamos en infinidad de blockbusters y siempre con un look diferente. En esta ocasión parece pasárselo especialmente bien aunque su personaje hubiera necesitado un poquito más de profundidad. No así el interpretado por Cam Gigandet que parece que nunca dejará de ser una de las jóvenes promesas más sosas y con menos talento de Hollywood.

Los efectos especiales están a la altura tanto en las criaturas como en las aeróbicas coreografías de lucha, con planos que recuerdan a Zack Snyder, que se le puede adorar u odiar pero lo que es cierto es que ha creado escuela.

Otra aspecto a destacar es la fotografía, espectacular en esas escenas desérticas tipo “Mad Max” así como en las que vemos la amurallada ciudad estilo “Blade Runner”. La banda sonora no es demasiado brillante pero no molesta ni la tenemos en cuenta así que por esa parte cumple con su cometido.

Conclusión: “El sicario de Dios” es una de las mejores opciones que hay ahora mismo en cartelera para los que buscan una película de acción entretenida y que les haga evadirse de todo durante hora y media. Quedan varias tramas abiertas para una posible segunda parte (si marcha bien en taquilla) en la que podríamos ver una auténtica guerra vampírica como la que relatan los títulos de crédito. En fín que sin ser una obra maestra la película es interesante, atrevida y visualmente excelente.

Nota: 7,2