The Karate Kid (2010)

Entre tanto nuevo remake Hollywoodiense es fácil confundirse metiéndolos todos en el mismo saco de películas cuyo único propósito es hacer caja rápida y abundante. Afortunadamente hay excepciones (aunque bastante escasas, la verdad) y “The Karate Kid” es una de ellas. Este es un remake que tiene un espíritu propio y, a pesar de contar básicamente la misma historia, lo hace de una manera actualizada, interesante y muy dinámica. Teniendo en cuenta que Will Smith y su mujer Jada son los productores del film podíamos empezar a pensar que no habría cabos sueltos en el proyecto que pretendía lanzar al verdadero estrellato a su retoño Jaden, que ya había llamado la atención en “En busca de la felicidad” o “Ultimatum a la tierra”.

Para empezar, uno de los primeros aciertos de la película es trasladar al protagonista y su madre a China. Esto crea ya desde el principio un efectivo sentimiento de empatía al ver al joven Smith como un “Stranger in a strange land” como decía el capítulo de LOST, es decir, aislado y sufriendo las calamidades de un país en el que no entiende ni una palabra y con unas costumbres tan distintas de las suyas.

Nada más llegar conoce a Meiying, una joven violinista que le traerá, indirectamente por la calle de la amargura ya que debido a su estrecha amistad se ve envuelto en varias situaciones tensas con el típico grupo de malotes cuyo líder está enamorado de ella y la considera de su propiedad. Otro de los puntos fuertes de la película es cómo se consigue esa sensación de impotencia y cómo se transmite ese miedo e inquietud que sufre Dre ante los crueles ataques del grupo.

En la película no hay ni una gota de sangre pero las peleas son mucho más crudas e impactantes que en la original. Los golpes casi nos duelen a nosotros mismos y si añadimos a Jackie Chan en la ecuación, podeis imaginaros el resultado. Sólo hay que ver la primera pelea en la que hace que los jóvenes se peguen entre ellos sin tocarles un sólo pelo. Genial.

Me encanta el ritmo que tiene la película. Se nota que se toma con mucha calma lo que tiene que contar, sabiendo que no se está llendo nunca por las ramas y dando la importancia que cree conveniente a cada uno de los personajes; desde el desgarrador pasado de Jackie Chan en una de las más escenas más dramáticas de su carrera hasta los retazos que se intuyen con Meiying y sus restrictivos padres, que en un principio no ven con buenos ojos su amistad con Dre. A pesar de que el metraje es bastante más extenso de lo que podríamos pensar en un principio la película se pasa volando porque todo encaja como un puzzle, todo tiene su porqué y todo nos ayuda a llegar a un final en el que acabas plenamente satisfecho con el resultado aún sabiendo perfectamente cómo va a acabar todo (incluso sin haber visto la original, no hay que ser muy avispado).

Respecto a los actores decir que me ha sorprendido y mucho Jaden Smith. Lo tenía como un niño mimado y repelente y quizá sea así en la vida real pero delante de las cámaras el cabrito tiene el carisma de su padre y consigue transmitir bastante más de lo que cabía esperar de un actor tan joven. Nos hace reír, sufrimos con él cuando llega el momento y más tarde lo apoyamos en ese campeonato tan inteligentemente planteado y tan estilo Toriyama y su Dragon Ball. Los demás actores tienen todos sus momentos estelares, siempre respetando el protagonismo absoluto que se le otorga al pequeño Smith y a Jackie Chan que desde luego ha sabido resurgir con un papel tan aclamado y tan mítico como el de Kesuke Miyagi (Mr. Han en este caso).

Nota: Llama la atención que la película se llame “The Karate Kid” cuando en realidad en esta hacen Kung Fu. En el film hacen referencia a este asunto de una forma desenfadada cuando Dre corrige a su madre diciéndole que los chicos del templo no hacen Karate sino Kung Fu y ella responde “Karate, Kung Fu… ¿Qué más da?”. Pues sí, realmente es un detalle nimio y pesaba más el mantener el nombre de una película ochentera mítica de la que todo el mundo ha oído hablar alguna vez. Es comprensible y después de ver el resultado general de la película se lo perdonamos sin problema…

Conclusión: The Karate Kid es ante todo sorprendente. Quizá porque a priori parecía otro remake innecesario y carente de alma (nada más alejado de la realidad). Se ha intentado mantener el espíritu ochentero de la original y en cierto modo se ha conseguido con ese montaje tan peculiar y ese saber contar las cosas y hacer que cada detalle tenga una razón de ser. Desde luego la presentación de personajes no podría haber sido más detallada y efectiva. Las pequeñas pinceladas de los personajes secundarios hacen que no decaiga el interés y que las dos horas y pico de película realmente se pasen volando.

Los 175 millones que ha recaudado en EEUU (318 si sumamos la recaudación internacional) han hecho de “The Karate Kid” una de las franquicias más prometedoras de los últimos años. Ya veremos cómo sigue la historia porque desde luego yo me he quedado con ganas de más.  

Un pensamiento en “The Karate Kid (2010)

  1. Os odio a juanma y a ti por ir a verla sin mi snif snif jajajaj. Sobre todo por lo que decís de ella que mola mazo. Iré a verla solito esta semana. Mjor solo que mal acompañado, ejem, jajajaj. Es broma es que no he podido por la espalda. Desde luego se me cae la baba por verla. Ya diré algo.

    Jp4evr

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