Crítica: Origen

Es sorprendente que lo primero que llame la atención de una película es que es una idea completamente original. Triste pero cierto, en Hollywood no andan sobrados de nuevos proyectos y ese es precisamente uno de los puntos fuertes de la película de Nolan ya que, aunque a priori podríamos pensar que estamos ante un nuevo Matrix, no tiene nada que ver.

Origen plantea una cuestión tan universal, tan misteriosa y tan debatida como es el mundo de los sueños. En este punto ya nos tenían ganados a todos, porque ¿Quién no se ha preguntado alguna vez porqué soñamos? o ¿Qué pasa exactamente cuando lo hacemos?. El director, después de 10 años de trabajo ha conseguido crear un mundo que está dentro de todos nosotros, dando explicaciones lógicas e instaurando una mitología que hace que la película gane en profundidad, como las capas mismas de los sueños con que nos deslumbra Nolan.

Por primera vez en mucho tiempo una película se basa en el guión y no en los efectos especiales, explosiones y demás. Tanto es así que “Origen” requiere de toda nuestra concentración para captar la esencia de lo que nos quieren contar. Un despiste puede hacer que perdamos el hilo, un mínimo detalle puede hacer que al final no veamos ese dibujo final que tan inteligentemente han creado para nosotros.

Pero no sólo de guión vive “Origen” ya que para los que se interesen más por las escenas de acción, tenemos algunas realmente espectaculares, por ejemplo la del hotel rodada en gravedad 0 con Joseph Gordon-Levitt o aquella en la que Ellen Page comienza a construir sin ningún tipo de limitación. Hay que destacar también el hecho de que Christopher Nolan haya grabado personalmente cada uno de los planos de la película sin recurrir a un equipo de segunda unidad como hacen muchos otros, que se vanaglorian de rodar como los Dioses cuando en realidad no tienen ni idea de como realizar una setpiece de acción…

El reparto por otra parte es inmejorable. Leonardo DiCaprio está claro que se lleva casi todos los elogios porque se lo merece. Además, puede que no se haya notado mucho pero tiene un ojo excepcional para escoger papeles y películas. Tanto es así que en un par de años es casi seguro que consiga la estatuilla que hace tanto le llevan negando en la Academia. Joseph Gordon-Levitt no desentona, está metido en su personaje y destaca más por sus actos que por su actuación, algo que no es para nada negativo. Y por último destacaría a la parte femenina del reparto: Ellen Page y Marion Cotillard que curiosamente compitieron por el mismo Oscar hace un par de años, el de mejor Actriz principal. Al final se lo llevó la segunda y espero que no haya habido malos rollos en el rodaje… Ellen nos sigue mostrando esa faceta de eterna adolescente (tiene 23 años pero no aparenta más de 16), inteligente, inquieta y capaz de cualquier cosa que se propone. Marion Cotillard por otro lado es la mala de la película (de hecho se llama Mal en referencia a eso mismo, al Mal) pero es capaz de parecer frágil y llorosa. Su personaje nos cuenta mucho más con sus miradas que con sus actos y al final es sin duda la clave de todo el misterio.

Conclusión: “Origen” será de aquí a unos años un nuevo clásico del cine, una película construída en varias capas y con todo lujo de detalles. Es un puzzle del que sólo podemos ver la imagen completa al final, cuando nuestro cerebro organiza las escenas y las coloca en orden cronológico. Sólo entonces todo cobra sentido y nos damos cuenta de la obra maestra que acabamos de ver. Atención a ese final con un toque de ironía y humor negro tan característico de Nolan. Una de las claves que inclinan la balanza de si al final Cobb sigue soñando o no dicen que es el anillo de bodas, su verdadero totem ya que lo lleva siempre que está metido en el mundo de Morfeo (y no me refiero a Lawrence Fishburne :P).

En resumen una gran película, por descontado que una de las mejores del verano. Quizá demasiado densa para estas fechas pero sin duda será genial revisionarla una noche de fin de semana invernal en la que los Blockbusters nos llaman a gritos desde la estantería.