Crítica: Splice

Vicenzo Natali no será el mejor director del mundo pero lo que ha quedado claro después de ver Splice es que sabe contar historias de un modo distinto y tiene la habilidad de dejar al espectador pensando sobre lo que acaba de ver. Eso es algo que le honra tal y como está el cine hoy en día, lleno de productos prefabricados que lo dan todo mascadito y sin complicaciones.

Recuerdo que una noche, de madrugada y por pura casualidad, vi “Cube” y aluciné. Me encantó el tema y esa puesta en escena tan simple y a la vez tan efectiva aunque reconozco que el final es un tremendo error. No se puede dejar tan abierto sin dar ni siquiera una pista de lo que se pretendía contar. Siempre nos quedaremos con la duda de si todo era un experimento del gobierno, una prueba extraterrestre o quizá una metáfora del mundo en general (tan viciado que sólo sobreviven los que no tienen plena consciencia de él). 

Hacía tiempo que le había perdido la pista a Natali tras títulos  como “Cypher” y “Nothing”, demasiado independientes y rallantes pero con “Splice” me ha vuelto a conquistar. Puede que no sea su película más original pero sí es la más entretenida y comercial (en el buen sentido de la palabra). El tema de la genética y hasta dónde se puede llegar es bastante jugoso y abre un debate en el que cada uno debe sacar sus propias conclusiones. Lo bueno de “Splice” es que va mucho más allá y no deja de sorprendernos nunca a pesar de que a priori pueda parecer la típica película con monstruito. Como es mejor no saber muy bien de qué va la historia antes ver la película no desvelaré demasiados detalles de la trama.

Nunca he sido pro-Adrien Brody y me temo que nunca lo seré pero en “Splice” está bastante creíble, quiza gracias a la ayuda de la grandísima Sarah Polley. De hecho es tan buena actriz que me pregunto si la falta de química entre la pareja está forzada para dar verosimilitud a la parte final de la cinta.

Me han sorprendido mucho los efectos especiales de la película ya que consiguen que en todo momento nos creamos a Dren (la critatura de la pareja protagonista) y nos impliquemos con su complicada existencia. En este sentido supera todas las espectativas que pudieramos tener dado que la película tiene un presupuesto bastante limitado.

El montaje es otro de los puntos fuertes de Splice ya que no dejan de pasar cosas en ningún momento. Natali consigue que la película vaya increscendo casi sin darnos cuenta por lo que la hora y media de metraje se pasa volando. Además no llega a ser desagradable ni vulgar a pesar de tratar temas bastante escabrosos y polémicos, algo que es de agradecer.

Conclusión: “Splice” es sin duda la mejor película de Vicenzo Natali (algo que tampoco era muy dificil por otro lado). Inteligente, entretenida y sobretodo muy atrevida. Además por primera vez el final está a la altura del resto de la película haciendo que el resultado global sea más que satisfactorio y nos dé que pensar durante un buen rato. Lo que daría por una edición en Blu ray con comentarios del director y escenas eliminadas…