Crítica: Toy Story 3

Han pasado más de 10 años desde que vimos a Woody, Buzz y compañía en la que podemos catalogar como una de las mejores secuelas de la historia del cine. Toy Story 3 podría haber sido una nueva catástrofe en manos de Disney ya que tenía los derechos de los personajes y amenazaba con continuar todos y cada uno de los clásicos que con tanto trabajo y talento había creado Pixar (ya sabemos lo dados que son en Disney a sacar secuelas malas malísimas para vender dvds aun sabiendo que  desprestigian a las originales. Si Walt levantara la cabeza…). Finalmente las dos compañías se unieron y Lasseter tomó las riendas del proyecto.

La trama de Toy Story sigue una trayectoria tan lógica que parece imposible que la saga hubiera funcionado de otra manera. En esta ocasión Andy ha crecido (tal y como se mencionaba al final de Toy Story 2) y como adolescente que es ya no necesita sus juguetes. Sólo se iba a llevar a Woody a la universidad como mero recuerdo de su infancia (demostrando así que al final tantas preocupaciones sobre ser el juguete favorito de Andy carecían de fundamento) pero un error en la mudanza hace que el vaquero y su grupo acaben en la guardería Sunnyside, una terrorífica cárcel de la que tendrán que escapar cuanto antes.

En esta tercera parte sólo aparecen los personajes principales más importantes y la explicación es lógica, son los juguetes con los que más jugaba Andy y los que han perdurado con el paso del tiempo, aunque sea en un baúl lleno de trastos. Así que nos podemos despedir de la pastora Bo-peep, RC, Rocky y los demás juguetes que convivían en el cuarto de Andy. Lo bueno es que hay un montón nuevos personajes interesantes y divertidos que dan mucho juego en esta nueva entrega. Por cierto, el villano de esta tercera parte, Lotso, proviene de la idea central de Tin Toy 2, la secuela de uno de los primeros cortos de Pixar que nunca se llegó a realizar.

El comienzo de la película sigue los pasos de su antecesora mostrándonos una escena de acción realmente genial, esta vez ambientada en el oeste.  Los que se sepan Toy Story de memoria (como yo) habrán podido notar que la escena es una reproducción casi palabra por palabra (con algunos añadidos, claro) de la escena en la que Andy jugaba con ellos, mostrándonos cómo veía el pequeño la escena a través de su imaginación. Este comienzo es el que querían originalmente para Toy Story pero quizá por su bajo presupuesto no pudieron realizarlo.

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