Crítica: Al límite

En “Al límite” Martin Campbell demuestra de nuevo lo bien que se le da el cine de acción. Y es que por más que hayamos visto “Quantum of solace”, no podemos quitarnos de la cabeza esas escenas de “Casino Royale” tan espectaculares. Fue un error escoger a Marc Foster para dirigir “Quantum” pero bueno, no es a lo que iba…

En “Al límite” nos reencontramos con nuestro querido Mel Gibson (que por más que sea un borrachuzo y un homófobo de cuidado, oye, que tiene su encanto el hombre). No le veíamos desde esa pequeña gran obra maestra llamada “Señales” y ahora ha vuelto con unas cuantas arrugas más y el mismo empeño en hacernos creer lo que el guión requiera.

Así Mel se mete en la piel de Thomas Craven, un detective de homicidios que ha perdido a su única hija (le pegan un tiro a bocajarro estando a su lado, en la misma puerta de su casa) y descubre incrédulo que tiene una doble vida como activista en una empresa que la ha hecho enfermar casi hasta la muerte. A partir de ahí, como es normal, Thomas deberá investigar y recoger las pistas y testimonios de todo el que pueda aportarle alguna información que esclarezca porqué su hija ha acabado así y por supuesto se encargará de pedir cuentas a los responsables.

Lo más destacable de esta película es el ritmo, que se mantiene sorprendentemente estable durante toda la película mediante alguna que otra setpiece (espectacular el atropello aunque más por el sonido que por la escena en sí) y algún que otro momento de tensión con frases lapidarias típicas del cine policíaco que por otro lado tanto nos gustan.

Por otra parte flaquea en la trama ya que desde los primeros minutos, alguien que tenga un poco de imaginación y haya visto ya unas cuantas películas puede adivinar casi con exactitud “el misterio” que rodea a la hija del detective Craven. De todos modos no se puede decir que el guión sea malo, ni mucho menos. Algo que sí se puede decir de los secundarios. No sé de dónde habrán salido pero parecen sacados de una película de sobremesa de Antena 3. Por suerte son eso, secundarios así que tampoco molestan demasiado.

Conclusión: “Al límite” es un thriller sin más pretensión que la de entretener y al menos eso lo consigue sin problemas. Se nota la implicación de Mel Gibson en su actuación, algo que hay que agradecerle. Eso sí, me gusta mucho más su faceta como director con esa última obra maestra que es Apocalipto. En fín, que todo el que no busque nada más que pasar un rato entretenido no se arrepentirá de ver “Al límite”. No será la mejor película del momento pero tampoco es la peor.