Rincón de Lectura: “Historias extraordinarias” y “Charlie y la fabrica de chocolate” – Roald Dahl

Roald Dahl es un autor galés mundialmente conocido por sus cuentos y libros infantiles entre los que destacan “Charlie y la fábrica de chocolate”, “James y el melocotón gigante”, “Mathilda” o “Las brujas”.

El primer libro que me leí de Roald Dahl fue “Relatos de lo inesperado” y me sorprendió tan gratamente su forma de contar historias, esa facilidad para enganchar al lector con la idea más simple que se pueda imaginar, que tuve que hacerme poco a poco con su bibliografía (aún no he acabado). Y la verdad es que cada uno tiene una magia especial, un humor negro inglés que llega a ser algo macabro (incluso en los libros infantiles) y siempre es tremendamente divertido. Desde luego se ha convertido en uno de mis autores favoritos por derecho propio.

A lo que iba, el segundo y tercer libro de este año (no sabría decir qué puesto ocupa cada uno porque los leí simultáneamente) han sido “Historias extraordinarias” y “Charlie y la fábrica de chocolate”.

Historias extraordinarias está compuesto por siete relatos: “El chico que hablaba con los animales”, “El autoestopista”, “El cisne” (en mi opinión el mejor de la colección, con un final mágico) y “El milagro de Henry Sugar” (este último es casi una novela corta sobre un millonario que aprende a ver sin utilizar los ojos. Muy ameno e interesante). Éstos podrían situarse en el género de la fantasía. Los demás son: “El tesoro de Mildenhall”, “Racha de suerte” y “Pan comido”. Los tres autobiográficos. El primero trata sobre un campesino que descubre un tesoro mientras rastrilla uno de los campos de otro hombre. Según Roald Dahl, leyó esta noticia en el periódico y fue a visitar al protagonista de la historia para que se la contara de primera mano. Una vez publicada repartieron los beneficios del relato. El segundo y el tercero bien podrían haber sido sendos capítulos de “Boy, relatos de la infancia” y “Volando solo”, los dos primeros “tomos” de la autobiografía de Roald Dahl que tan buenos momentos me han dado, por cierto.

Por otro lado “Charlie y la fábrica de chocolate” no necesita demasiadas presentaciones. Es un clásico de la literatura infantil y quien no lo haya leído seguramente habrá visto alguna de las adaptaciones cinematográficas (la de Tim Burton es calcada al libro casi palabra por palabra). Me encanta ir descubriendo también esta faceta de Roald Dahl (por la que se hizo tan famoso) y no sólo la literatura para adultos.

I Love RD 🙂

Crítica: Tiana y el sapo

En los tiempos que corren parecía imposible que un estudio se animara a volver a las 2D dado que los niños de ahora parecen haber olvidado estos orígenes tan emotivos y cargados de magia (gracias a Disney principalmente). Sólo John Lasseter podría haber puesto en marcha este proyecto ya que es vox populi su pasión y veneración por los grandes clásicos que son y serán siempre obras maestras del cine.

Después de Zafarrancho en el rancho y gracias a Pixar y Toy Story, Disney comenzó su andadura en 3D con películas horripilantes como “Chicken Little” (su único éxito reciente), “Salvaje”, “Bolt” o “Los Robinson”. La noticia de una película en 2D sonaba muy bien para todos los que habíamos disfrutado de la época dorada de Disney, cuando los cuentos de princesas estaban plagados de humor, personajes secundarios inolvidables y ese romanticismo que ha encandilado a grandes y a pequeños.

Después de ver “Tiana y el sapo” puedo decir que sí, es una buena película de dibujos que parece ganar con el tiempo pero se queda a medias en bastantes cosas. Quizá la razón principal es que bebe demasiado de los clásicos con los que todo el mundo la relaciona de manera instintiva (simplemente por ser en 2D como sus antepasadas). Y también creo que en Disney intentaron a toda costa meter a “Tiana” en el molde de estas películas míticas con calzador, olvidándose de que podían llegar más lejos y ofrecer algo totalmente diferente, ya que los tiempos han cambiado y es algo de lo que podían haberse aprovechado.

La película nos cuenta la historia de Tiana, una joven de Nueva Orleans que trabaja de camarera para realizar el sueño de su fallecido padre: Abrir un restaurante. Charlotte, una amiga de la infancia cuyo padre tiene más dinero que pesa, practicamente le regala el dinero que le falta ya que necesita las dotes culinarias de Tiana para organizar el catering de una gran fiesta en honor del príncipe Naveen, que casualmente está de visita en la ciudad. Las cosas se complican cuando la protagonista se encuentra con una rana que dice ser el propio príncipe encantado. Tras besarla, Tiana descubre contra todo pronóstico que ella también se ha transformado en rana. Su única posibilidad de volver a su estado normal es visitar a Mama Odie, una vieja que practica vudú en su cabaña situada en las profundidades de un peligroso bosque.

Tiana y el sapo es una película de aventuras bastante entretenida aunque como he dicho antes le falta magia. Gran parte de esta ausencia es culpa de Randy Newman, cuya banda sonora es una copia descarada de “You’ve got a friend in me” (Toy Story) repetida una y otra vez. Todas las canciones son aburridas y carentes de todo sentimiento Disney, si bien es cierto que esta película pide un tono un poco más jazz por estar ambientada en el Nueva Orleans de los años 20.

Respecto al apartado técnico pienso todo lo contrario, merece la pena ver “Tiana y el sapo” sólo por poder disfrutar de los dibujos realizados muy al estilo “la dama y el vagabundo”, llenos de colorido, movimiento, detalles e incluso referencias a otras películas Disney (una alfombra mágica de “Aladdin”, la última película de los creadores de “Tiana y el sapo” y distintos personajes en la estantería de Charlotte).

Nota: Como curiosidad comentar que el título original de la película era “The frog princess” pero se cambió finalmente a “The Princess and the frog” porque podía dar a entender que la primera princesa afro-americana de Disney era algo feo o desagradable (que susceptibles…). También se eliminó una subtrama en la que Tiana trabaja limpiando casas por el mismo motivo (Ésta no puede limpiar pero Mulan sí podía ser una Geisha ¿no? ¬¬)

Conclusión: “Tiana y el sapo”, sin ser un nuevo clásico, es un paso adelante en lo que se perfila como un futuro poco prometedor para los estudios Disney (dejando a Pixar aparte obviamente). Tiene cosas muy buenas como la animación y ciertos aspectos que intentan hacer la película más adulta (una muerte de un secundario aparte de la del padre de Tiana) y cosas pésimas como la banda sonora, que es realmente tediosa. Pese a todo, me parece un emotivo viaje al pasado que espero repitan pronto, aunque la taquilla no ha sido para tirar cohetes y podrían achacarlo al 2D. Sino siempre nos quedará Pixar…