The Lost Supper, la última cena en La isla

Las fotos promocionales aparecen con cuentagotas. Ya sabemos que Iliana, Richard Alpert, Lapidus y Claire serán protagonistas en esta sexta temporada pero aparte de eso no sabemos demasiado (¡¿Dónde esta Juliet?!). Con su habitual habilidad para sorprendernos, los responsables de LOST nos salen de pronto con una foto de grupo que representa la última cena. John Locke es Jesucristo y los demás son los apóstoles que lo miran expectantes, inquietos o incluso sorprendidos. Y es que si hay algo seguro es que va a haber muchas sorpresas en esta última temporada…

Después de la season finale sabemos que John Locke ha muerto (“Muerto significa muerto”) y que su cuerpo lo ha ocupado la némesis de Jacob. Se podrían formar tantas teorías viendo la foto que prefiero no decantarme por ninguna y dejaros con este genial análisis de raftreload.

Está claro que esta foto establece de forma gráfica los paralelismos que existen entre la historia de Locke y de Jesucristo. Por ejemplo:

1- John Locke era un hombre de fe

2- Tenía poder para comunicarse Jacob (El ser superior de la isla)

3- Entregó su vida a cambio de salvar a los que salieron de la isla.

4- Finalmente resucitó (¿trascurren tres días desde que muere hasta que vuelve a la isla? Tengo que comprobarlo).

5- Al regresar es una persona completamente diferente. Tiene más poder. Bueno o malo aún esta por ver…

En fín, ya queda menos de un mes para poder ver la season premiere, un capítulo que parece que va a ser caótico para todos los fans. La realidad alternativa en la que el vuelo 815 aterriza en Los Ángeles es cada vez más plausible. Glups!

Crítica: Bienvenidos a Zombieland

He de decir, antes de nada, que siento un intenso amor/odio hacia las películas de zombies. Por un lado el género me gusta, me interesa y me entretiene aunque siempre sea lo mismo (supervivientes que escapan de una masa de zombies hambrienta y alocada) pero por otro odio que al final acabe muriendo hasta el apuntador. Zombie’s party es una excepción por entrar más en el género de la comedia que en el de terror y afortunadamente “Bienvenidos  a zombieland” sigue su ejemplo religiosamente.

En esta última (dirigida por Ruben Fleischer) nos encontramos al típico protagonista adolescente, solitario, friki… y virgen. Columbus (Jesse Eisenberg) cae bien desde el primer momento. Su mundo cambia de repente desde que alguien ingiere una hamburguesa en mal estado y se transforma en un zombie. La propagación (como siempre) parece ser rapidísima y sin darse cuenta acaba corriendo de un lado a otro para salvar su vida. Ha desarrollado una serie de reglas que salvaguardan su integridad. Estas reglas se muestran mediante unos insertos divertidísimos y totalmente integrados en la acción de la película.

Por cierto, los títulos de crédito son magníficos: Imágenes a cámara lenta de gente que huye de los zombies mientras las letras, igual de interactivas que los insertos de los que hablaba antes sufren golpes y roturas varias. De lo mejorcito que he visto ultimamente.

Siguiendo con la historia de Columbus, un buen día decide que es hora de buscar un sitio mejor y se encuentra a Tallahassee, una especie de vaquero-surfero al que nada parece importarle excepto una dolorosa pérdida que Columbus descubrirá más adelante. El grupo se completa poco después con Wichita y Little Rock (una no tan pequeña Miss Sunshine), dos hermanas que sobreviven robando a los inocentes que se creen la historia de que la hemana menor ha sido mordida y necesita ser sacrificada. Ambas, a pesar de tener un carácter dificil, acaban aceptando la compañía de los chicos y deciden dirigirse a un parque de atracciones que Little rock siempre quiso visitar.

Bienvenidos a Zombieland destila humor en cada fotograma y el hetereogéneo grupo de supervivientes empasta a la perfección (nunca me cansaré de repetir lo importante que es en una película que todos los protagonistas sean interesantes tanto individualmente como en conjunto). Los cuatro se convierten en una improvisada familia y aprenden a confiar unos en otros.

Hay muchas setpieces memorables en la película pero creo que todo el mundo coincide que la más cinéfila e hilarante es aquella en la que el gran Bill Murray aparece en su mansión transformado en zombie y riéndose de algunos de sus trabajos más penosos. Es genial.

Pensándolo después me di cuenta de que los zombies en realidad son algo secundario en la película ya que no les causan demasiados problemas a los protagonistas, sólo son algo molesto que deben quitarse de en medio en determinadas ocasiones. Y es que Bienvenidos a Zombieland es ante todo una comedia con una moraleja bien definida: La familia es importante para sobrevivir, da igual por quien esté formada. Me sorprende esta mezcla de comedia blanca con un tipo de gore digno de Zack Snyder (porque hay entrañas y mordiscos sanguinolentos, no faltaba más).

Conclusión: No esperaba demasiado de “Bienvenidos a Zombieland” pero afortunadamente estaba equivocado. Es sin duda una de las mejores comedias de los últimos años, entretenida y completa en general. La química entre los cuatro protagonistas es increíble y estoy esperando como water of May que empiecen a rodar la segunda parte (ya confirmada dado el éxito cosechado en EEUU).