Crítica: Los sustitutos

surrogates

El trailer de “Los sustitutos” no nos dio muy buena impresión pero a falta de otra opción mejor, decidimos darle una oportunidad. Algo positivo, pensé,  es que está dirigida por Jonathan Mostow, vapuleado y abucheado por esa gran incomprendida que fue Terminator 3 (que, como fan de la saga defiendo con uñas y dientes).

La trama gira en torno a la idea de que en un futuro no muy lejano, los humanos tendrán una especie de Avatar robótico diseñado a gusto del consumidor. El androide o sustituto podrá realizarán todo tipo de acciones, desde ir a trabajar hasta hacer paracaidismo evitando así innumerables peligros a su propietario. Gracias a los sustitutos se crea un mundo idílico donde apenas hay muertes y sólo un pequeño grupo es reacio a utilizarlos (seguramente por no poder permitírselos). La paz y tranquilidad mundial se ve amenazada por un asesino que utiliza un arma única mediante la cual es capaz de matar al humano además de freír a su sustituto. Los agentes Greer (Bruce Willis) y Peters (Radha Mitchell) se encargan de investigar el caso. Las pistas pronto les llevan a entrevistarse con Canter, el creador de los sustitutos. Un hombre que acaba de perder a su hijo y ha tomado una decisión que concierne a toda la humanidad.

La película es basicamente una representación de lo que sería un Second life (el famoso juego virtual) en la vida real. La idea podría  resultar interesante si la película no fuese un despropósito total. A los diez minutos de empezar ya sabía quién era el asesino de turno y responsable de todo por lo que no hay sorpresas ni giros inesperados. El guión es tan malo que no hay explicación para lo que pasa por lo que al final sólo queda una sensación de haber perdido el tiempo.

Además en “Los sustitutos” ninguno de los personajes tiene chispa o un atisbo de carisma que les haga destacar. Bruce Willis está desganado y no es para menos; su papel es uno de los más planos de su carrera. Radha Mitchell suma fracaso tras fracaso por su mala elección de papeles  y entre los secundarios me veo en la obligación de mencionar a Ving Rhames (al cual podemos ver en las dos últimas partes de M:I o Con Air) pero no por su trabajo sino por su look, tan patético que parece sacado de una película de serie Z.

Si al menos las escenas de acción hubieran sido buenas podríamos hacer la vista gorda pero ni eso se salva del trabajo de Mostow. La primera persecución es breve y confusa, grabada con demasiadas tomas cámara al hombro y un mal montaje. Y la segunda (sí, sólo hay dos) es algo mejor, más intensa pero falla en un par de tomas en las que Rhada Mitchell está subida a un coche en marcha. En esos momentos puntuales se nota a enseguida un pedazo de fondo y casi podemos visualizar un grupo de técnicos moviendo el coche debajo de la protagonista para dar sensación de movimiento. Vamos, que está mal hecho no, lo siguiente y la ilusión de una persecución emocionante se desvanece tan rápido como llegó.

Conclusión: “Los sustitutos” es una película demasiado mediocre para sus posibilidades. Decepciona en casi todo aunque admito que no llega a aburrir e incluso desesperar como lo hacen otras. No obstante tiene una de las cosas que más me molestan en una película: Que la explicación no tenga ningún sentido.

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